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 El material informativo que aparece en esta página web,

es una selección parcial del publicado en el periódico Atabaque

 

 

 

ATABAQUE y Federación IFÁ son

mencionados en el Parlamento

Exposición del Senador Yamandú Fau sobre proyecto de ley de protección acústica, cuyo texto fue adaptado

expresamente, a fin de proteger el derecho de culto afroumbandista de realizar sesiones al son del tambor.

Diario de Sesiones Cámara de Senadores- República Oriental del Uruguay

42ª Sesión Ordinaria- Nº 195 - TOMO 412 - 13 DE AGOSTO DE 2002 TERCER PERIODO ORDINARIO DE LA XLV LEGISLATURA PRESIDEN EL SEÑOR LUIS HIERRO LOPEZ Presidente Y EL SEÑOR SENADOR DOCTOR RUBEN CORREA FREITAS 2º Vicepresidente.-

Es por estas razones, señor Presidente, que la Comisión de Medio Ambiente del Senado aconseja al Cuerpo la aprobación de este proyecto de ley.

SEÑOR FAU.- Pido la palabra.

SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador.

SEÑOR FAU.- Señor Presidente: en primer lugar, quiero manifestar el beneplácito por el hecho de que la Comisión de Medio Ambiente nos haya traído un proyecto de ley que, sin duda alguna, se vincula a una materia en la que el país tiene varios «debe»..................

Debo señalar, asimismo, que no dejaron de preocuparme algunas críticas que se le formularon a este proyecto de ley. Nosotros, desde nuestro pasaje por el Ministerio de Educación y Cultura, hemos tenido un contacto bastante fluido con distintas organizaciones umbandistas del país. Inclusive, luego de largos y profundos intercambios de ideas con el Presidente de la República de entonces, llegamos a la conclusión de que debía hacerse lugar a los pedidos de reconocimiento de personería jurídica a distintas organizaciones que lo habían solicitado. Tuvimos el honor, pues, de haber dictado los primeros decretos que le otorgan a estas organizaciones el carácter de persona jurídica. En función de ello, tuvimos oportunidad de participar en algunos de los cultos religiosos que llevan a cabo, lo que nos permitió conocer más de cerca una cultura tan extendida en el país, de la que a veces, en los medios políticos, suele no haber un conocimiento muy profundo.

Al igual que otros señores Senadores, seguramente, hemos recibido profusa información de la colectividad umbandista de nuestro país, organizada a través de la IFA -Instituciones Federadas Afroumbandistas- cuya personería jurídica fue otorgada de acuerdo con la legislación vigente y del periódico que tiene mucha difusión pública -tiene ya más de cinco años- en estos medios, llamado «Atabaque». En el mismo se ha venido planteando la preocupación que en ellos había generado esta iniciativa legal.

Creo que el informe de la señora Senadora Pou disipa muchísimas de las dudas que habían surgido, y me parece muy importante el anuncio que hace en cuanto a un artículo aditivo que seguramente pudiera corregir la pequeña falla que el proyecto presentaba y que pudo dar lugar a algunas interpretaciones erróneas. Me consta que en el movimiento umbandista uruguayo ha habido una enorme preocupación por ello y, tal como ellos mismos lo calificaron, hasta llegó a despertar nerviosismo en las filas de quienes han optado por practicar estos cultos. A su criterio, se estaba recortando -como lo califican, en forma ostensible- el derecho que tienen de expresarse religiosamente, ya que en la medida en que se estaban estableciendo límites en cuanto a los decibeles, había una limitación en la libertad de culto que ellos ejercen, en función de la forma en que lo practican.

El tema radica en que estos movimientos religiosos tienen una manifestación de alegría de origen africano y, ya sea de carácter espiritual o de simple divertimento, es sabido que la percusión por medio del tambor es la base de la expresión afro; entonces, en tanto su culto tiene ese origen, lo llevan a cabo básicamente a través del tambor, cuya percusión puede estar comprendida, naturalmente, en las limitaciones medio- ambientalistas que el proyecto tiene. Los cultos religiosos afroumbandistas tienen al tambor como instrumento esencial del ceremonial. No se concibe la ceremonia umbandista sin la presencia del tambor y su percusión forma parte indisoluble de esas prácticas. Entonces, la pregunta que se plantean quienes practican estas religiones es: ¿en qué medida pueden graduar la percusión para poder adaptarse a lo que la norma pretende establecer? Ellos sienten que más de una vez han visto sus derechos religiosos cuestionados en una sociedad que, en alguna medida, tiene una fuerte presencia de cultura europea, y que la Constitución los ampara en cuanto a la libertad de poder ejercer ese culto y a la forma que se adopta para sus manifestaciones más características con otros orígenes geográficos.

Desde la óptica que ellos tienen, temían -eso era antes de que se hiciera esta aclaración que, me parece, es muy importante- que pudiera haber una limitación a ese derecho constitucional que tienen como religión y, por ende, nos llamaban la atención en la medida en que esos derechos podrían verse afectados. Fundamentalmente hacían referencia a una fiesta que, más allá de que coincidamos o discrepemos con ella -no es del caso la postura que tengamos al respecto- se ha venido incorporando a las características tradicionales que el Uruguay tiene. Me refiero a la fiesta que se lleva a cabo todos los 2 de febrero en las costas del Río de la Plata, conocida con el nombre de «Fiestas de Iemanjá», en donde cientos de miles de personas se dan cita para expresar su punto de vista, una visión de la sociedad, del mundo, de su diosa, de sus creencias o de sus cultos. Frente a esto, temían que la Prefectura o la Policía, en aplicación de la norma que emanaba de estas disposiciones legales, pudieran estar afectando un derecho que, como todo derecho religioso, tiene una fuerza muy especial, pues es motivo de vida y, por lo tanto, lo sienten de una manera muy profunda. Hay estimaciones que hablan de que 500.000 personas participan de estos eventos religiosos -lo que no es poca cosa- que se hacen sobre las playas, en horas prudentes -ya que se realizan entre las horas de trabajo y de descanso- y, por lo tanto, en la medida en que se limitaran aquellas manifestaciones de tambor que se pudieran llevar a cabo, se afectaría ese derecho a poder ejercer y practicar una religión.

SEÑOR CORREA FREITAS.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador?

SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Correa Freitas.

SEÑOR CORREA FREITAS.- Le agradezco al señor Senador Fau que me haya concedido la interrupción, pues simplemente quería corroborar lo que él está señalando. Hay otra manifestación que no es religiosa y que fue mencionada hace unos instantes, como consecuencia del homenaje que le rendimos a Marta Gularte. Me estoy refiriendo al Carnaval y a la Fiesta de las Llamadas. Entonces, con este criterio estaríamos limitando la fiesta más popular y tradicional de nuestro país, y ese no es el propósito del proyecto de ley. En ese sentido, apoyo la exposición brillante que está realizando el señor Senador Fau y reitero que este proyecto de ley para nada limita la actividad religiosa de estas instituciones.

SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Fau.

SEÑOR FAU.- Es especialmente oportuna la intervención del señor Senador Correa Freitas -tal como suele ocurrir- porque en tanto todos estamos preocupados por la protección del ambiente, a nadie se le ocurriría decirles a nuestros tamborileros: «Bajen el tono» y «Denle al repique un tono más suave», porque perderían el encanto natural que las Llamadas tienen como convocatoria popular. La fuerza que el umbandista pone en su tambor para manifestar su vocación religiosa estaría siendo desconocida si tuvieran que estar preocupados en medir sus decibeles para ver si estos cumplen o no con las limitaciones que indica la ley.

Por lo tanto, quería hacerme eco de esta preocupación umbandista que en el país se ha dado. No formo parte de esos cultos, de esas religiones, pero tengo por ellos un profundo respeto; conozco, incluso, a varios de ellos, porque hemos trabajado mucho en distintos temas. Es más; nos ayudaron a legislar en esta materia cuando tuvimos que hacerlo y en lo que tiene que ver con el pensamiento liberal, cuando se trata de salvaguardar un derecho, esto pasa a ser un asunto sustancial.

Por lo tanto, recojo las inquietudes que las Instituciones Federadas Afroumbandistas tuvieron. Pienso que hicieron bien en preocuparse y en manifestar su alerta en cuanto a salvaguardar sus derechos. Por esa razón, quiero enfatizar -seguramente, a través del debate lo vamos a poder profundizar- que este artículo que se le va a agregar al proyecto de ley, y que en cierta medida es producto de nuestro propio raciocinio -pero reitero que también es producto de la preocupación que las organizaciones umbandistas plantearon públicamente-, permite que la ley tenga una disposición expresa en cuanto a que todo lo que ella contiene no puede afectar las ceremonias y, en consecuencia, no habrá ninguna autoridad en el país con capacidad para poder desconocer los derechos que estas religiones tienen a expresar su estado anímico, su pensamiento y su vocación a través de un elemento tan de ellos, como es el tambor y su percusión.

Es cuanto queríamos decir, señor Presidente.

(Aplausos en la Barra.)

 

Qué pasó luego del abuso

policial en la Sede de IFÁ

No haremos sesiones pues nos sentimos perturbados

por la posible intervención de la policía. ¿Y la libertad de culto?

Para quienes no lo saben el pasado 25 de agosto a la noche, se llevó adelante en la Sede de IFÁ y Redacción del diario ATABAQUE, donde funciona el templo de sus directores, un procedimiento policial arbitrario por denuncia de ruidos molestos durante una sesión, que culminó en la detención de Pai Julio y su pase a la Justicia Penal. Después de 20 horas de incomunicación y privación de libertad e inmediatamente luego de declarar, fue dejado en libertad y archivado el expediente. La jueza de 17º turno consideró que no había mérito para su procesamiento. (Cómo iba a haberlo!) No conformes con eso otros policías de la Seccional (Nº 12), volvieron a la siguiente sesión pretendiendo intimidar, mandando bajar el volumen o terminar la ceremonia y tomando matrículas de los autos estacionados en la puerta.

Todo esto fue oportunamente denunciado ante las autoridades correspondientes, las que tomaron medidas según nos fue comunicado. Fueron sancionados: el oficial que detuvo a Pai Julio e intentó arrebatar la máquina de fotos a una hija del templo dentro de la propiedad, además de dar nombre y cargo falsos cuando se le preguntó, la subcomisaria de turno, que pidió las fotos tomadas durante el procedimiento a cambio de "suavizar" las declaraciones contra Kronberg y el oficial que vino al domingo siguiente tomando datos de matrículas y mandando parar la sesión o bajar el volumen.

Lo que pasó es; entre otros muchos adjetivos; lamentable, indignante, irreversible, y por eso mismo y ya que no tiene vuelta atrás, debemos revisar lo que nos deja de experiencia positiva. Autoridades del Comando de Jefatura de Montevideo nos recibieron posteriormente para informarnos, que se habían tomado medidas sancionatorias contra los funcionarios involucrados. Se nos dieron las disculpas del caso, quedando en evidencia la "falta de criterio.." (textual del Director de Coordinación Ejecutiva)de los protagonistas del triste episodio en la Sede de ATABAQUE-IFÁ y asegurándonos que fue una falla humana, que de ninguna manera podría repetirse. También nos dijeron que trascendieron medidas expresas y tajantes, con respecto a la actuación de la Policía en los templos umbandistas. Directivas precisas que hablan del tacto y la delicadeza que debe tener el personal policial, cuando deba encarar una situación similar a la que infelizmente ocurrió.

Aclaramos que hace más de diez años que tenemos el templo y domicilio propio en este lugar y el problema vecinal data desde los inicios. La Intendencia llegó a entender que el tema roza la libertad de culto. Existieron denuncias nuestras en Seccional y en Jefatura y también por vía judicial en dos oportunidades. De ninguna de ellas emanaron limitaciones concernientes al ritual. Las últimas novedades: el Comisario que estaba en funciones el día de la intervención en nuestro templo, está con licencia médica por dos meses. Tuvimos una entrevista con el Comisario actual de la Seccional 12ª, quien escuchó amablemente nuestro planteo y se comprometió mientras estuviera en funciones, a no interrumpir las ceremonias por citaciones, pudiendo éstas llegar al otro día o incluso llamarnos por teléfono. Agradecemos el buen trato pero el problema de fondo sigue intacto: LA POLICÍA CONSIDERA QUE PUEDE CONTINUAR CITÁNDONOS POR QUEJAS DE RUIDOS ¡INFINITAMENTE!. A lo que nosotros seguimos sosteniendo que están cometiendo un delito: LA POLICÍA NO DEBE INTERVENIR EN LOS TEMPLOS POR EL TEMA RUIDOS, PORQUE LESIONA EL DERECHO DE CULTO, además de que en todo caso, el asunto no es resorte policial. Sabiendo perfectamente que se trata de un terreiro y ante los hechos acaecidos; tanto el Director de Coord. Ejecutiva de Jefatura, como el Comisario de la zona, continúan sosteniendo que deben proceder en los templos si hay quejas de ruidos. ¡ES INSÓLITO! Debido a esta situación de amedrentamiento, por saber que cada vez que al vecino se le ocurra llamar, seremos citados por la policía y "si fuera necesario podría pasar a juez" como nos dijo el Comisario, es que AÚN EN CONTRA DE NUESTRA VOLUNTAD Y SINTIENDO VIOLENTADO NUESTRO DERECHO DE LIBRE EJERCICIO RELIGIOSO, HEMOS DECIDIDO NO HACER MÁS SESIONES, por lo menos hasta tanto no encontremos las vías adecuadas para la protección de nuestro derecho, ya que el clima de presión sicológica que estamos viviendo, no es el idóneo para oficiar una ceremonia espiritual. Hemos elevado nuestro reclamo ante la Comisión de Derechos Humanos, de quienes mientras tanto esperamos respuesta. Comprenderán los hermanos de fe colegas sacerdotes, que es imposible hacer una sesión sabiendo que por UN VECINO que se queja, la policía concurrirá una y otra vez a perturbar nuestro desempeño religioso.

 

Conclusiones

Como nada es casualidad y todo tiene un porqué , esta situación sirvió para visualizar algo, que tal vez de otra forma no hubiésemos logrado ver con claridad. Nuestro tema personal, agravado por funcionar en nuestro domicilio la Sede de IFÁ y ser de alguna manera la casa de todos, aún así no deja de ser una situación más, de las tantas que vivimos TODOS los afroumbandistas del Uruguay. No tendría mayor trascendencia, en la medida en que no pasara de ser una situación individual. Desgraciadamente no es así. La historia de los africanistas y umbandistas en nuestro país, viene de la mano de tantos enfrentamientos entre la policía y los templos, como años de trayectoria tiene la religión por estas latitudes. Sabemos que en su país de origen Brasil, la Umbanda tuvo que soportar igual estigma durante años. Nos preguntamos "hasta cuándo" y "porqué". Antes de puntualizar situaciones, convengamos en que no resulta fácil cambiar la mentalidad de las personas, en que es difícil aceptar lo nuevo y en que nuestra religión tiene raices milenarias, aunque pocos años de presencia en el país, además de enormes dificultades económicas y organizativas, unas derivadas en gran parte de las otras. Tal vez estemos haciendo un camino, que otras generaciones de afroumbandistas recorrerán libremente. Que así sea.

 

Atabaque e IFA expusieron el problema de los

 afroumbandistas con la policía, ante la Comisión

de Derechos Humanos del Parlamento

Estamos esperando respuestas.